Refugio de mar
Te sueño los lunes para encontrarte los sábados.
Nos esperas con los brazos abiertos, sabes que te necesitamos porque sólo escuchas, atento hasta a nuestra respiración.
Nos acoges, cobijas, abres tus puertas para que podamos abrir nuestra alma, nuestro espíritu.
Contemplas nuestras risas y juegos, llenando tus muros de energía, la misma que nos devuelves cada ves que te visitamos.
Conoces nuestros secretos, los del cuerpo y también los del alma.
No juzgas, nos brindas el espacio para que nos miremos, a veces profundamente y otras sólo de soslayo, aprendiendo de nosotros.
Nos vas conociendo, nuestros ritmos, miedos y alegrías, adaptándote a nosotros, mostrándonos el camino que nos conducirá a donde sabes.
Somos privilegiados por tenerte, para ayudarnos a detener nuestro caminar abrumador y congelar el tiempo en lo pequeño, lo importante, el amor, el estar, aquí, ahora.
Refugio de mar.
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