viernes, 1 de septiembre de 2017

Contando Historias

Álvaro me contó que arrendó un departamento en Magdalena Vicuña, al lado de nuestra ex-casa, en la cual crecimos.

Le contó a sus hijos que jugaba mucho en esa casa a la pelota!!.

Les contó que una vez fuimos a una kermés del Corazón de María y veníamos, tarde en la noche, de vuelta en la parte de atrás del auto de mi viejo (station wagon), nos acostamos mareados y él vomitó toda la cama.

Sus hijos se rieron con él...

Ha quedado huella en las nuevas generaciones...

Tal vez somos las historias que dejamos a nuestro paso, las grandes y también las pequeñas...

Y seguiremos existiendo mientras alguien las siga contando...

Hasta que sólo seamos un chispazo en la memoria de algún anciano futuro...

Allí será nuestra verdadera partida, cuando ya nadie nos recuerde...

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