Últimamente he tenido que viajar al norte de Chile con regularidad. Al viajar sentado junto a la ventanilla, mirando el entorno pienso...
...el norte quiere viajar al sur, escapar de su sequedad y soledad, buscar nuevas tierras que lo cobijen, más amorosas, más frescas, está cansado de ser explotado por el hombre, quiere sombra y paz.
Al mirar por la ventana observo la inmensidad de nuestro desierto, dicha inmensidad me conecta con lo pequeño, lo simple, lo bello. La vulnerabilidad que siento al ir volando me hace pensar que no tengo mucho que perder, que soy una partícula diminuta en este universo infinito y por eso no tengo nada que temer, tengo la oportunidad de soltar amarras y volar, de verdad.
El norte quiere viajar al sur, escapar de la codicia disfrazada de esperanza, la dureza de su tierra es su manera de resistir, la soledad que le ofrece al minero su manera de atacar, lenta pero letalmente.
La roca da, pero también quita, da riqueza y trabajo pero quita tiempo que nos es precioso. Da dinero, pero quita el placer de disfrutarlo.
El norte quiere viajar al sur y encontrar las lagunas llenas de vida, mojar sus salares y retroceder cientos de años para sentirse más joven, más vivo.
Y mientras más al sur viaja el norte, más escasa se torna el agua, se la bebe en su camino buscando saciar su sed de justicia, porque el norte es justo y trata a todos por igual, a todos envuelve con sus brazos de fuego, quemando la piel y también el alma.
El norte quiere viajar al sur para encontrar la esperanza, la esperanza vestida de verde, como si ese nuevo manto pudiera cambiarlo, mutarlo en una tierra más fértil.
Nos seguirá entregando sus tesoros a regañadientes, viendo como otros evolucionan con su uso y riéndose de nosotros por creer que estamos seguros con esa roca, ese mineral que nos atrapa en su veta, lo miramos y quedamos absortos, soñando con un futuro y olvidando que sólo tenemos el ahora.
El norte quiere viajar al sur y tocar la punta de las montañas nevadas, acariciar esa textura que desconoce y observar como se sublima con su contacto. En dicha sublimación una parte del norte se une con el aire.
Asimismo partiremos un día, sublimados, a unirnos unos con otros en paz, a encontrarnos con las estrellas que nos vieron nacer. No hay nada que temer...
Enhorabuena por tu salto a esta conversación global tan necesitada de voces como la tuya.
ResponderEliminarMe has transportado ha esos parajes hostiles y bellos.
Sigue regalándonos palabras e imágenes
Te sigue una amiga
Sin comentario, solo lloro. Está hermoso. Te amo hermano.
ResponderEliminarImpresionante, sobretodo por lo que logra transmitir, escribe precioso. Un beso! Lo quiero muchísimo ♥
ResponderEliminarMuy bien Freddy. Buenas palabras para reflexionar a estos días que pasan rápido.
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